Esta mujer sentía tanta vergüenza de su hijo recién nacido, que no salía a la calle con él

Cassie era un niño muy esperado en la familia Dvorowsky. Durante el embarazo no hubo complicaciones, el bebé nació sano, pero su apariencia asustó a Stephanie, su madre. El bebé nació con un problema de pigmentación en la piel que le crea lunares grandes por todo el cuerpo. Esta enfermedad se conoce como nevo melanocítico.

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Los padres se sorprendieron porque no hubo ninguna patología durante el embarazo.

Desde el principio los médicos tuvieron una conversación con ellos y les dijeron que la vida de Cassie no sería nada fácil. Iba a ser el centro de atención de todos, tanto de niños como adultos, y todo debido a los prejuicios. La familia Dvorowsky temía por la tranquilidad y la felicidad del bebé.

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Stephanie se dio cuenta de que no podía influir en esto, porque la enfermedad era muy rara y no requería de cuidados especiales. Sin embargo, continuó culpándose por el hecho de que su hijo era especial.

La madre se sentía tan culpable que evitaba sacar al niño a la calle con tal de que la gente no lo viera.

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Ella acudió a muchos especialistas para intentar que las marcas de nacimiento fueran menos visibles. Por cierto, el pequeño ya ha pasado por varias operaciones.

Sin embargo, incluso después de todo esto, los padres no aceptaron completamente a su hijo. La hermana mayor de Cassie, Desi, influyó en el curso que tomaron los acontecimientos. Ella no volvió a separarse de él desde el primer día.

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Desi no tenía miedo de tocarlo, y lo besaba y abrazaba constantemente, a pesar de que era imposible no notar sus lunares.

Es por eso que los padres recapacitaron su actitud hacia Cassie. A menudo las personas ignoran su condición y lo miran de modo despectivo. Así que Den y Stephanie Dvorowski crearon una campaña en GoFundMe para recaudar fondos para el tratamiento del niño. También decidieron contarle al mundo sobre esta enfermedad.

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A través de las redes sociales y la televisión, los cónyuges hablaron sobre las características de su hijo y sobre sus miedos. A su vez, intentaron disipar las dudas y prejuicios sobre esta enfermedad. Ellos no se lo esperaban, pero gente de todos los rincones de la Tierra expresaron su apoyo al pequeño Cassie.

Ahora la familia Dvorowsky sale tranquilamente a la calle con el bebé, sabiendo que la sociedad no lo condenará. Para ellos la felicidad de Cassie es lo primero.

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