Ella dio a luz a cuatro bebés, y un segundo después ella se fue para siempre…

La historia de esta pareja comenzó como un cuento de hadas. En el 2007 Erika Morales conoció a Carlos. Ellos se enamoraron uno del otro a primera vista, a pesar de que ella no sabía ni una palabra en español, y de que él no hablaba inglés. 

Un poco después la pareja decidió sellar su unión en matrimonio, soñando convertirse en padres lo antes posible.

Pero no todo fue tan sencillo. Erika tuvo que atravesar por más de un aborto involuntario y el dolor, sufrimiento y frustración que acompañaban a los intentos fallidos por quedar embarazada. Sin embargo, sin perder la esperanza, la pareja al fin logró tener éxito.

En los primeros estudios de ultrasonido Erika y Carlos recibieron noticias sorprendentes: en el útero de la futura madre estaba latiendo no uno, sino cuatro pequeños corazoncitos. Es difícil describir con palabras cómo le agradecieron a Dios por este regalo. Al llegar a casa los entusiasmados padres comenzaron a elegir los nombres para los niños. A un niño decidieron llamarlo Carlos, en honor al papá, a las dos niñas Paisley y Trace. El nombre para el último bebé no se les venía a la mente. Su esposa lo elegiría después del parto.

Las primeras contracciones le comenzaron a Erika después de los siete meses de embarazo. Preocupada, casi en pánico, ella le escribió a su esposo un mensaje, después del cual Carlos, dejó todo y corrió al hospital. Mientras los doctores realizaban la cesárea, el feliz padre esperaba en el pasillo la llegada de sus cuatro niños al mundo.

La operación se completó con éxito, y el doctor le permitió a Carlos entrar al cuarto de su amada. Después de ver a su esposa, él sostuvo con fuerza y ternura su mano, agradeciendo por el milagro que había sucedido. Erika se despertó poco a poco de la anestesia. Pero de pronto todo cambió.

Los indicadores de signos vitales se salieron de control, como locos, obligando a los doctores y enfermeras a apresurarse a la habitación. A Carlos le pidieron llevarse a los bebés y salir.

Erika murió por la pérdida de sangre. Los doctores intentaron explicarle a Carlos, pero él hundido en el dolor no podía escuchar nada. “¿Cómo…? Ella acaba de sonreírme, y ahora está muerta…Un momento atrás estaba viva y ahora ya no está”, - recuerda Carlos.

Este momento debía ser el más feliz de sus vidas. Pero, por desgracia, el destino dispone y no le interesa nuestra opinión.

Por el bien de su esposa y sus cuatro hijos Carlos decidió no desanimarse y no rendirse nunca. “Los niños hablarán en dos idiomas e irán a la universidad”, le escribió él a su esposa en su mensaje de despedida.

El joven padre llamó a los tres niños como lo planeó junto a su esposa: Carlos, Paisley y Trace. El nombre de la cuarta bebé, para quien no lograron pensar un nombre, sería ahora Erika. En honor a su madre.

Una increíble historia de amor puro. Para estos cuatro pequeños Carlos siempre será su único padre. Pero su madre, quien dio su vida por ellos, los niños no la olvidarán jamás.

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