La gente mató a la madre de este niño y a él lo dejaron morir. Pero un golpe de suerte lo salvó...

Una noche, Thomas daba un paseo por la playa. Fijándose en un extraño objeto que había en el suelo, el chico se acercó. Lo que vio lo sorprendió, porque era un manatí bebé moribundo.

Los pescadores habían matado a su madre y a él lo dejaron morir en la orilla...

Thomas se dio cuenta de que no podía dejar al manatí en ese estado. Decidió llevarse al bebé consigo y cuidar de él hasta que se recuperara.

En el camino, él le dio de beber al manatí para que su piel no se secara.

Tomás le puso el nombre de Mitchell al pequeño. Este chico veló por el animal durante varias semanas.

Mitchell rápidamente se acostumbró a su salvador . Él estaba contento de nadar y jugar con él.

Pronto el pequeño manatí se mejoró mucho, y estaba listo para regresar a su hábitat natural.

Ya muchas veces hemos visto que todavía hay personas que se preocupan por la desgracia de los otros, incluso si se trata de salvar animales en peligro. Al enterarse de que alguien hizo una cosa tan buena, la mayoría quisiera ser un poco mejor, ¿no? Tal vez la humanidad no esté perdida...

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